Carolyn Kousky, investigadora de la Wharton School e impulsora del proyecto Policy Incubator

Carolyn Kousky se siente emocionada y agradecida. Hace tan solo un mes fue galardonada con el premio Internacional de Seguros Julio Castelo Matrán. Ser receptora de este reconocimiento supone para ella “un enorme honor”, más teniendo en cuenta que “este proyecto es muy nuevo, llevamos poco tiempo trabajando en él”, reconoce. El proyecto premiado e impulsado por Kousky, investigadora de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania (EE.

  • BDS.- ¿Qué supone haber logrado el premio Internacional de Seguros Julio Castelo Matrán?

    Carolyn Kousky.- Un enorme honor, ya que llevamos poco tiempo trabajando en él, solo un año; es un proyecto nuevo. Esto hace aún más  maravilloso recibir este premio y, además, visualizar que aquí en Europa este proyecto puede tener futuro.

    Sin duda, espero que esto vaya a más pues tenemos muchas ideas y proyectos. Otro aspecto destacable es que gracias al galardón podamos contar con más que personal, queremos intentar aumentar la plantilla para poder hacer más cosas y más proyectos.

    BDS.- ¿Qué es exactamente la incubadora de políticas?

    Carolyn Kousky.- La incubadora de políticas respalda enfoques novedosos que buscan aumentar la capacidad de recuperación ante situaciones extremas, a través de ideas visionarias y soluciones funcionales sobre el terreno. En el mundo, el coste anual directo atribuible a las catástrofes naturales supone una media de cientos de miles de millones de dólares y un impacto que se hace notar de forma desproporcionada en las comunidades marginales.

    Con el proyecto se quiere transformar radicalmente la agenda de prioridades, porque hasta ahora, no había ningún incentivo ni entidad dispuesta a llevar las ideas atrevidas y creativas más allá de la etapa de suposiciones y a favorecer su implementación.

    BDS.- ¿Cómo se ‘cocinó’ la idea de este proyecto?

    Carolyn Kousky.-  La idea de proyecto surge, hace un par de años,  en una conferencia.  Los investigadores nos  reunimos para intentar conseguir que en California se comprara un seguro para terremotos. La idea surge porque en las políticas pública no había ni comunicación, ni investigación; queríamos que hubiese una implicación publica y así poder ayudar a todas las personas afectadas a que puedan recuperarse frente a las catástrofes naturales.

    BDS.- Una de las premisas es que la investigación se acerque la toma de decisiones; ¿es posible? ¿Cómo pueden compartir sinergias?

    Carolyn Kousky.-  Sí, creo que se están haciendo mejor las cosa. Hay que lograr  que los investigadores y las administradoras públicas aprendan a hablar el mismo idioma. Y que los investigadores puedan pensar no solo cuáles son las preguntas, sino que hagan las adecuadas, porque muchas veces lo que piensan no es lo mejor para un político.

    BDS.- ¿Llevan un año trabajando, qué resultados están obteniendo?

    Carolyn Kousky.-  En EE.UU. hay un concepto popular que es que hay que probar las cosas sobre la marcha y luego ver si funcionan. Somos jóvenes y, como dices, llevamos un año trabajamos con varias cosas a la vez. En concreto, con ayuntamientos locales para ayudarles a diseñar políticas más eficaces para sus residentes, también con organizaciones sin ánimo de lucro que ayudan en las tareas de recuperación. Nuestro objetivo es lograr que sean educadores y enseñen a las familias. También a nivel federal trabajamos con el Congreso y con FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias), con estos acuerdos intentamos hace frente y asegurar las consecuencias de los desastres naturales.

    BDS.- ¿Qué papel juega el seguro dentro de este proyecto? ¿En qué áreas se están aplicando ya dentro del mercado asegurador?

    Carolyn Kousky.- En casi todas partes del mundo hay proyectos impulsados desde el sector privado, hay muchas regiones en las que no se proporciona un seguro para huracanes, inundaciones, terremotos… y se necesita de una intervención del sector público. Con lo cual, al final, es un papel conjunto del sector público y del privado. Todo depende de los territorios, pero también del seguro que se tenga. En Estados Unidos trabajamos mucho con seguros para inundaciones, donde el sector público está más presente.

    La comunicación cambiaría la exposición al riesgo

    BDS.- ¿Cree que la sociedad y los gobiernos conocen las consecuencias del cambio climático? ¿Cómo se podría potenciar la resiliencia?

    Carolyn Kousky.- Vemos que hay medidas que son muy rentables y que no se han adoptado, muchas veces por desconocimiento, como son muchas medidas políticas en estos aspectos. Nuestro proyecto es intentar solventar estos obstáculos para que las sociedades estén más preparadas. Lo más difícil es cambiar las construcciones, pues hay personas que ya están viviendo en edificios o zonas que están en lugares de riesgos frente a catástrofes. Cuando ocurre el siniestro poco se puede hacer si han perdido la residencia.

    BDS.-  Parece que no aprendemos ni cuando lo perdemos todo…

    Carolyn Kousky.-  Hay muy mala comunicación, la sociedad no conoce sus riesgos, realmente no saben los riesgos a los que se enfrenta. Recientemente hemos sufrido el huracán Harvey que realmente ha sido terrible en zonas de Estados Unidos y América Latina.  Pero, en muchos lugares no se sabía que estaban en riesgo de inundación, que vivían en un territorio que era probable que se inundará. Creo que hay que mejorar la comunicación, explicarles a los ciudadanos qué es el riesgo y a lo que se exponen.

    BDS.-  He leído que mediante este proyecto están aprendiendo de manera práctica a convertir ideas innovadoras en soluciones reales para comunidades en riesgo, ¿puede darnos algún ejemplo?

    Carolyn Kousky.-  Son muy específicas del mercado estadounidense, pero para que conozcáis nuestro trabajo estamos trabajando en dos cosas concretas. El primero se trata de un seguro para inundaciones, costosísimos para las familias por la tarificación de precios del gobierno para estos productos, ya que hay personas que están pagando primas demasiado elevadas. Si reciben un certificado de elevación podrían pagar menos, pero muchas personas no saben que podrían ser candidatas a esa certificación; cuestan ciento de dólares y para las familias de escasos recursos es mucho dinero. Para cambiar esto, trabajamos con el gobierno de Portland y lo que hace el gobierno es pagar ese certificado de elevación e ir informado sobre estos productos de seguros para que familias de escasos recursos puedan pagar estos productos de seguros.

    Otro ejemplo, es que en EEUU para poder recibir ayuda del Gobierno ante un desastre natural tienes que mostrar la documentación. Una identificación que normalmente después de un desastre, más cuando afecta a tu casa, esa documentación suele estar perdida, por lo que hay muchos obstáculos para recibir la ayuda.  Gracias a un acuerdo que hemos desarrollado con la ONG SBV, a través de la agencia tributaria se pueden compartir datos logrando así que, frente a un desastre, las familias tengan al alcance de su mano toda la documentación que necesitan.  

    En América Latina también hemos desarrollado algunos proyectos, como en Puerto Rico, después del huracán María, donde hemos apoyado con muchos recursos en seguros con inundaciones.

     

    Recientemente hemos sufrido el huracán Harvey, ha sido terrible en zonas de Estados Unidos y América Latina.  Pero, en muchos lugares no se sabía que estaban en riesgo de inundación, que vivían en un territorio que era probable que se inundará. Creo que hay que mejorar la comunicación, explicarles a los ciudadanos qué es el riesgo y a lo que se exponen.