Juan Saborido, director general ejecutivo de COFACE para España y Portugal, ha enviado un comunicado a los medios en el que se ha posicionado respecto al caso de CESCE, confirmando que “no hay ningún interés en gestionar la cuenta pública de exportación del Estado español, ya que entendemos que los criterios de gestión deben venir inspirados y guiados por los intereses y la política económica y exterior españolas”.
“Sin embargo, y en sentido contrario, sí tenemos interés en la parte del negocio de corto plazo ‘por cuenta propia’ en la Península Ibérica y en Latinoamérica, siempre que la misma se pueda incorporar en nuestros sistemas y herramientas de gestión para poder ofrecer, con aún más alcance, nuestro nivel de servicio a las empresas. Y en este sentido, lo que no acabo de ver es la ganancia para nadie del modelo que se propone, al hacerlo todo mezclado y provocando conflictos de intereses y enormes limitaciones en las opciones de venta y futura gestión de la compañía”, asevera el directivo.

Así, ha criticado los argumentos lanzados por altos responsables del Gobierno respecto a la privatización de CESCE y el modelo que se ha propuesto en el proyecto de ley correspondiente. “No coincido ni en el cómo, ni en los argumentos que se dan para justificar ese modelo complejo y limitativo que se ha diseñado”, ha señalado.

A su juicio, hacer un ‘tótum revolútum’, como ha propuesto el Gobierno, no ayudará a progresar y avanzar a la parte pública de su actividad para dar cada día más y mejores soluciones a las empresas, exportaciones e inversiones españolas en el extranjero, si no que “solo complica y dificulta tanto la privatización como la posterior gestión de esos intereses de las empresas y exportadores”. Por ello, pide el uso de la lógica, ya que el Gobierno no podría justificar ese ‘tótum revolútum’ porque Francia y Alemania lo hicieron de esta misma manera hace 20 años, ya que dicho modelo “complica la gestión, elimina a la práctica totalidad de los posibles compradores interesados y provoca una complicación añadida en la posterior gestión de la cuenta del Estado”, explica.

PROPUESTA DE COFACE PARA LA PRIVATIZACIÓN DE CESCE

En el comunicado enviado a los medios por la compañía, el director general ejecutivo confirma que, desde su experiencia, nada tiene que ver la gestión de la cuenta pública, con el negocio privado de corto plazo y aún menos con la actividad de información comercial de corto plazo. En su opinión, la privatización podría hacerse mejor de cara a defender los intereses de los exportadores y empresas españolas, por lo que la opción que considera más eficiente sería la de separar ambas actividades, “permitiendo así enfocar mejor la parte pública en lo que es el interés general que le corresponde”.

De hecho, para Saborido “lo más fácil, rápido y eficiente sería: escindir y vender la parte privada de corto plazo del seguro de crédito y la información, que son actividades 100% privadas en todo el mundo desarrollado y en las que CESCE está compitiendo solo con operadores y empresas privadas. Con esta operación, el Estado español conseguiría un montón de millones de euros que si quisiera podrían ir encaminados a dotar el Fondo de Reserva de los Riesgos de la Internacionalización que prevén en el Proyecto de Ley”, explica. Por otro lado, aconseja “mantener el carácter y gestión pública de la parte que se encarga de la cobertura por cuenta del Estado de los riesgos de la internacionalización de la economía española, que al estar especializada en este ámbito, permitiría una acción mejor enfocada y adaptada, que si se mantiene mezclado con la parte privada”, concreta.

“En resumen -concluye-y desde mi punto de vista, parece la opción más clara de hacer las cosas bien, evitando entrar en conflictos de intereses y enrevesados planteamientos que para justificar nos tenemos que ir 20 años atrás”.