[América Latina y Caribe ] – Según explica Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los costes económicos del cambio climático se ubican en torno a 2,5% del PIB anual de América Latina y el Caribe en caso de que la temperatura aumente en 2,5 °C respecto del promedio histórico.
Aprovechando la celebración de la Cumbre sobre el Clima que tuvo lugar ayer, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, Bárcena recordó  que “desde hace una década, CEPAL estudia los costos económicos y sociales del cambio climático en los países de América Latina y el Caribe, aportando información estadística necesaria para la toma de decisiones y planteando diversas recomendaciones de política pública”.

A partir de estos datos, estimaciones realizadas por distintos estudios sugieren que los costos económicos del cambio climático se ubicarían entre el 1,5% y el 5% del PIB anual regional. Estos cálculos son preliminares y tienen un alto nivel de incertidumbre, pues no incorporan todos los efectos potenciales ni los posibles resultados de las acciones de adaptación.

Además, son promedios que tampoco reflejan la heterogeneidad regional, aunque ya ofrecen suficiente evidencia para incorporar los efectos del cambio climático en las decisiones públicas a medio plazo, como en las inversiones en infraestructuras.

Aunque América Latina y el Caribe tienen una contribución menor al cambio climático que otras regiones, son particularmente vulnerables a sus efectos. Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de la región representan 9 % del total global, con una tasa de crecimiento anual del 0,6% entre 1990 y 2011, en comparación con el 1,5% global. Una proporción significativa de las emisiones proviene del cambio de uso del suelo, la deforestación y la agricultura.

El desafío más urgente para la región es la adaptación al cambio climático,
especialmente en los pequeños estados insulares en desarrollo del Caribe y los países centroamericanos. Los costos anuales de adaptación para América Latina y el Caribe han sido estimados en cerca de 0,5% del PIB anual regional.

Además, la vulnerabilidad de los países de esta zona se ve acentuada por su geografía, la forma en que está distribuida su población e infraestructura, la dependencia de los recursos naturales, la importancia de la actividad agrícola y la extensión de sus zonas costeras. Y hay que sumar que América Latina y el Caribe tienen el más alto grado de urbanización del planeta, lo que ha ido acompañado de una creciente tasa de motorización privada. La falta de un transporte público moderno, seguro y de calidad conduce a la preeminencia de los vehículos privados. Estos sectores de la población son los que también más se benefician de los subsidios a los combustibles fósiles y a la infraestructura.

Los efectos del cambio climático empiezan a notarse. Ya se registran variaciones en los niveles de temperatura y en los patrones de precipitación. Los mayores riesgos se concentran en la agricultura, la disponibilidad de agua, la conservación de bosques, la pérdida de biodiversidad, la salud de la población, el turismo en zonas costeras y la reducción de la pobreza rural.

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