El riesgo regulatorio está creciendo para las reaseguradores, lo que podría representar una mezcla de cambios favorables y desfavorables para las compañías con domicilios en el exterior si las reformas fiscales estadounidenses fueran adoptadas.

 

Así lo apunta A.M. Best en un reciente informe, en el que concreta que si dichos cambios fiscales y regulatorios llegan a provocar menores ganancias, “las entidades probablemente responderían encontrando estructuras operativas alternativas para sostener los beneficios y administrar eficientemente el coste de capital”.

Con la nueva Administración de Estados Unidos ya trabajando, la reducción del impuesto de sociedades está sobre la mesa. Entre las promesas de la campaña del presidente Donald Trump estaba la intención de traer de vuelta negocios para estimular la economía del país. Según el informe de la agencia, esto beneficiaría a los reaseguradores estadounidenses y, por el contrario, compañías de Bermudas y otros domicilios podrían verse afectados negativamente.

En enero de este año Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron un acuerdo bilateral sobre aseguradoras y reaseguradoras, que prevé el reconocimiento mutuo en las áreas de reaseguro, supervisión de grupos e intercambio de información. Una cláusula clave del acuerdo es la eliminación del requisito de que un reasegurador domiciliado en cualquiera de las jurisdicciones deposite una carga colateral a un cedente en otra jurisdicción, sujeto a ciertas condiciones. En un mercado con capacidad abundante, la reducción de los requisitos de garantías, según A.M. Best, podría resultar en una mayor presión sobre las tarifas y las condiciones de los contratos, generando más competencia.