ATRADIUS N.V. ha dado a conocer sus resultados al cierre del ejercicio 2016, que saldó con unos ingresos totales de 1.761 millones de euros, un 2,5% más, con Europa, Asia y Oceanía a la cabeza en crecimiento de ingresos, en línea con los objetivos de expansión en estas regiones.

La línea de negocio para multinacionales (Global), Caución y Protección de Pagos a Crédito arrojaron buenos resultados, incrementando sus ingresos. El resultado del ejercicio después de impuestos alcanzó los 211,8 millones de euros, lo que supone un aumento del 18,8%. Por su parte, los resultados brutos de la actividad aseguradora aumentaron un 15,5%, hasta los 370,4 millones. El resultado neto financiero, incluyendo la cuota de ingresos de las empresas asociadas, alcanzó los 45,0 millones (+24,9%). Los fondos propios crecieron un 8,4% hasta los 1.625,5 millones de euros.

El grupo detalla que el pasado ejercicio el impacto del entorno con rendimientos persistentemente bajos se compensó parcialmente con el incremento en los ingresos por dividendos y la revalorización de la actual participación del 45% en Graydon tras la adquisición del restante 55%, añadiendo 19,9 millones de euros al resultado no recurrente. La evolución positiva registrada por los siniestros y los gastos dio como resultado un excelente ratio combinado bruto del 78,0%, frente al 80,6% de 2015.

Para Isidoro Unda, presidente del Management Board de ATRADIUS, “2016 ha sido otro ejercicio sólido. Hemos tenido éxito en la mejora de nuestras operaciones en beneficio de nuestra estructura de costes, lo que nos ha permitido seguir mejorando nuestra eficiencia operativa y nuestra eficacia (…). Todo ello ha generado una altísima tasa de retención de clientes, del 93%”.

Previsiones: incertidumbre en 2017

Las perspectivas del comercio mundial y regional presentan un importante grado de incertidumbre en 2017. La renegociación prevista de numerosos acuerdos de comercio en todo el mundo podría paralizar el crecimiento del comercio internacional. Un efecto colateral de lo anterior sería el incremento de los impagos, ya que se prevé que se eleven los costes comerciales, lo que aumentará la presión sobre algunas empresas para que mejoren su gestión de tesorería. Esto podría incrementar a su vez la necesidad de información y de servicios de recobro, para monitorizar mejor la solvencia de los compradores y para recobrar las deudas atrasadas.