Las amenazas que se ciernen sobre el panorama de América Latina y el Caribe podrían frenar la actividad económica, según las nuevas estimaciones del Banco Mundial que advierte asimismo del peligro que para este año supondrán las catástrofes naturales.

  • Lejos quedan las previsiones de crecimiento económico que el organismo internacional había calculado para 2018: el 2,6% (excluida Venezuela ) pronosticado se ha convertido en un 0,6% que es una estimación muy próxima a la realidad. En este resultado ha pesado mucho el frenazo en Brasil debido a la situación política pero, sobre todo, la debacle en Venezuela, con una contracción del 18% y la de Argentina, con una caída del 2,8%. En este último caso, contribuyeron a este resultado “la crisis cambiaria y la consiguiente aplicación de políticas más restrictivas en materia monetaria y fiscal”, así como “una grave sequía”, detalla la entidad en su última actualización de perspectivas.

    En 2019 Argentina y Venezuela podrían ser de nuevo los principales frenos a la expansión de la actividad. “Una contracción económica mayor que la prevista en Argentina podría afectar al resto de la región a través de los flujos comerciales y financieros. Una mayor emigración en Venezuela también podría tener un impacto negativo en el resto de la región”, advierte

    A esto se suma la “preocupación” de que el “endurecimiento de las condiciones mundiales de financiación” afecte “a los países con grandes déficits de cuenta corriente o que dependen en gran medida de los flujos de capitales, entre ellos Argentina,  Bolivia  y  varios  países  del  Caribe.  Los  países  con  una  elevada  carga  de  deuda  externa,  como  Jamaica,  Nicaragua  y  Venezuela, también estarían  en  riesgo  si  se  produjera un  cambio  repentino  en  la  confianza” de los inversores. La misma situación adversa podría afectar a los países con un gran volumen de deuda en moneda extranjera, como Costa Rica, Honduras y Nicaragua.

    Las  tensiones  comerciales  plantean  “otro  riesgo  externo  de  gran  magnitud”, de acuerdo con el Banco Mundial. “El aumento de esas tensiones entre Estados Unidos y China puede retrasar el crecimiento regional a mediano plazo a través de diversas vías, como las exportaciones, la confianza y el mercado de productos básicos”.

    Asimismo, la región aún es muy vulnerable a los desastres naturales y a los fenómenos meteorológicos extremos, aunque en el caso de “casi todas las economías del Caribe” el contexto económico en 2018 se vio fortalecido por “las medidas de reconstrucción posteriores a la grave temporada de huracanes de 2017”.