Consolidar los recursos del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden), estimular a los gobernadores, así como a los agricultores y ganaderos para aprovechar las ventajas de los seguros y promover un plan territorial que limite la vulnerabilidad de las familias son las recomendaciones que hacen expertos de BBVA, el Banco Mundial y la OCDE para poder hacer frente a los desastres naturales futuros.
De acuerdo con el economista principal de análisis macro de BBVA Research, Arnoldo López Marmolejo, la insuficiencia de recursos que tiene el Fonden podría reforzarse en el futuro con una mayor proporción de recursos provenientes del petróleo o con nuevos mecanismos financieros de aseguramiento, tal y como recoge una noticia publicada en ‘El Economista’.

Por su parte, según el subsecretario de Egresos, Fernando Galindo, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2014 supone 7.200 millones de pesos (2.659 millones de dólares) para el Fonden que pueden ser utilizados el próximo año. La cifra supera en 1.100 millones de pesos (406,3 millones de dólares) los recursos que hoy forman parte del Fonden. Otro factor que se debe fortalecer -observa el experto de BBVA- son los seguros en el sector agrícola, en servicios públicos y en infraestructura urbana.

En este sentido, Recaredo Arias, director general de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), hizo hincapié en que la infraestructura carretera que opera la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no está asegurada debido a que en la pasada administración se dejó de licitar esta cobertura por temas de presupuesto Recaredo Arias.

APRENDER DE LAS CATÁSTROFES VIVIDAS

La magnitud de los daños causados por las recientes tormentas gemelas ‘Íngrid’ y ‘Manuel’ y que azotaron a 26 entidades del país “resulta de la inapropiada planeación urbana y territorial que caracteriza al país”, según el Banco Mundial y la OCDE. De acuerdo con el especialista en Gestión de Riesgo de Desastres Naturales para América Latina del Banco, Oscar Ishizawa, los daños evidencian como “uno de los grandes retos de México, la planificación territorial y la urbanización”.

Según se puso de manifiesto en el informe sobre políticas de gestión de riesgos: México 2013, elaborado por la OCDE: “Una inadecuada planeación urbana/territorial y de uso de suelo contribuye en gran medida a la vulnerabilidad de la población de México y es considerada el reto más apremiante de política pública para la reducción de desastres”, se lee en el informe”.

Según el diagnóstico de la OCDE, la rápida y continua urbanización de las áreas metropolitanas ha aumentado los asentamientos informales en áreas propensas a riesgos como las riberas de ríos o las laderas inestables. El problema es mayor, apunta la OCDE, si se toma en cuenta que las políticas de uso de suelo son parte de las atribuciones municipales en más de 60% del territorio nacional y “se diseñan con muy poca vinculación con la información sobre riesgos”.

Por otro lado, Héctor Ibarra, senior financial officer del Banco Mundial, explica desde Washington que pese a que México es el líder mundial en administración financiera de desastres naturales, “aún hay un trabajo complejo para hacer un programa de planeación que incluya al estrato federal, estatal y municipal”.