Después de disfrutar de un “milagroso” 2013, las reaseguradoras globales se enfrentan a importantes retos de este año, según advierte A.M. Best en su último informe sectorial. El relativamente bajo nivel de pérdidas por catástrofes, en combinación con lo que parece un “flujo interminable de desarrollo favorable de las reservas de años anteriores”, benefició a las reaseguradoras durante el pasado año, pero, matiza la agencia, “sería una locura mirar por el espejo retrovisor y perder de vista el difícil camino que hay por delante, que puede ser mucho más traicionero”.
En todo caso, y gracias al buen ejercicio en 2013, A.M. Best mantiene un pronóstico ‘estable’ para las calificaciones del sector reasegurador global. Debido a las condiciones del mercado en rápida evolución y el aumento de la competencia en una amplia variedad de negocios y regiones, la agencia anticipa que volverá a evaluar esta perspectiva después de la temporada de renovación de mitad de año.

Durante el proceso de renovaciones de enero, la firma observó un panorama “cada vez más competitivo”. Esto responde a un flujo “incesante de capacidad alternativa”, al incremento en las retenciones por parte de las aseguradoras primarias, el estrechamiento de los actores de programas de reaseguro vigentes y el exceso de capacidad entre los reaseguradores tradicionales que luchan por mantener sus actuales posiciones de mercado.

Aunque esta competencia fue más evidente en los programas de catástrofes para el reaseguro de Daños en Estados Unidos, “el desbordamiento de la capacidad en otras clases de negocios y regiones ejerció presión en todos los ámbitos”, señala A. M. Best.  

El panorama para la inversión también es problemático, con tipos de interés que se mantienen bajos. “Las perspectivas de una mejora a corto plazo parece distante y sin que aumenten los rendimientos para activos con mayor riesgo”, dice la firma en su informe.

La esperanza para las reaseguradoras es que “el deterioro en los precios, en los términos y condiciones se mantiene dentro de un nivel racional” concluye la agencia de calificación.