Las calificaciones reflejan también el apoyo que recibe la entidad por parte de su compañía matriz, Great American Insurance Company, que actualmente tiene un FSR ‘A+’ (Superior) y un ICR a largo plazo ‘aa-‘ así como las mejoras en la calidad de suscripción de El Águila. El contrapeso de estos factores de calificación positivos son los bajos niveles de rentabilidad y de inversión de la compañía en comparación con los indicadores promedio en el segmento de seguros de México, y el tamaño relativamente pequeño de la compañía.

El Águila se estableció en México en 1994 y es una subsidiaria que pertenece al 100% a Great American Insurance Company. Desde 2015, El Águila ha suscrito seguros de automóviles exclusivamente, pero empezó a operar en seguros patrimoniales y de accidentes (P&C) en octubre de 2016. La nueva división de P&C se dirige a pequeñas y medianas empresas en el segmento comercial a través de una red independiente de distribución local.

A.M. Best detalla que hasta diciembre de 2017 la cartera de P&C de la aseguradora mexicana ha crecido en línea con sus propias proyecciones, que mitigaron los gastos administrativos generados por la nueva operación y, junto con un buen resultado técnico de la división de automóviles, ayudó a reducir marginalmente el ratio combinado general.

Por otro lado, la compañía se ha beneficiado de las contribuciones de capital de su empresa matriz. La más reciente fue en noviembre de 2017 y fue de 57,6 millones de pesos mexicanos (2,86 millones de dólares), lo que representó el 35% del capital de cierre del año 2016 y ayudó a fortalecer la capitalización ajustada por riesgo de la compañía.

Apuesta por la distribución mediante agentes

La agencia también explica que, históricamente, El Águila se ha esforzado por informar sobre la suficiencia de las primas debido a su alto índice de gastos, que es una consecuencia de mantener una distribución de ventas directas y la  infraestructura necesaria junto a un gran esfuerzo de marketing. Su rentabilidad ha estado por debajo del promedio del ramo de autos debido, principalmente a esos mayores costes de su fuerza de ventas.

Por el contrario, esta estrategia le ha reportado tasas de renovación más altas que las registradas por sus principales competidores y ha mitigado parcialmente la presión sobre la suscripción en el competitivo segmento de seguros de automóviles de México. La distribución en este ramo se produce, generalmente, a través de agentes, agencias de automóviles y, más recientemente, mediante alianzas de bancaseguros.

El ratio combinado de la compañía se mantuvo por encima del 100% en 2017, principalmente debido a los costes que implica el nuevo modelo de negocio de P&C.

Debido a su pequeño tamaño, la compañía muestra una mayor concentración geográfica que sus competidores, lo que la hace más vulnerable a las condiciones blandas del mercado en sus principales mercados regionales dentro de México.

Los bonos a tasa fija constituyen una parte importante de la cartera de inversiones de la compañía, que proporciona un rendimiento financiero inferior al del mercado de P&C de México debido a la pérdida de valoración. Esto limita aún más la rentabilidad de El Águila, señala A.M. Best, ya que proporciona poco amortiguador para las desviaciones en los resultados técnicos.